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	<title>Comments on: Universidad de Huelva</title>
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		<title>By: apolo</title>
		<link>http://www.universidades.net/universidad-de-huelva/comment-page-1/#comment-8</link>
		<dc:creator>apolo</dc:creator>
		<pubDate>Sun, 29 Mar 2009 17:01:38 +0000</pubDate>
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		<description>No quisiera que el que leyera esta opinión pensara ni tan siquiera de forma accidental que es a la facultad en sí, a la institución a lo que voy a hacer referencia. La universidad de Huelva, en comparación con otras universidades de España es de muy reciente creación (se independizó de la Universidad de Sevilla, con la que compartía distrito académico, en 1992), por lo que no es que aún esté creciendo, es que hace poco que nació y le queda un largo camino hasta llegar a ser &quot;adulta&quot;. No sé si ha sido esta circunstancia, la carencia de un entorno propiamente universitario, y la consecuente ausencia y falta de hábito de aquellos que de una u otra manera se encargaron de &quot;inaugurar&quot; nuestra universidad, lo que ha hecho que la gente no haya sabido vivirla como tal. ¿Sabéis? Después de terminar mis estudios académicos, he de decir que fue en el instituto donde pasé los mejores años (tomando como términos de la comparación mi paso por el colegio, el instituto y la facultad de humanidades), y si me hubieran dicho esto antes de ingresar en la universidad, no me lo habría creído. Después de pasar cuatro años extraordinarios (con sus esperados altos y bajos) en el instituto pensé que si aquello me había marcado, qué huella no me dejaría la universidad, donde supuestamente te formas ya no como estudiante, sino también como persona. Para nada. Lo cierto es que tras pasar mi etapa de adolescente rodeado de compañeros que a la larga se convirtieron en muy buenos amigos, y con los que compartí momentos entrañables, mi paso por la universidad ha significado un tremendo paso atrás en las relaciones estrictamente humanas. Jamás llegué a pensar que un grupo de amigos pudiera enfrentarse entre sí por un puñado de apuntes, que hubiera tanta envidia corrosiva que pudiera dinamitar amistades de años, o que se hicieran, curso tras curso, grupos cerrados a los que pertenecías o desde los que eras denostado precisamente porque no estabas a su altura: económica, cultural, social, etc. No podéis ni imaginar con la de hipocresía con la que chocas...caras sonrientes a un profesor al que constantemente vilipendias sin ningún tipo de remordimiento mientras éste no está presente; revisiones de exámenes de las que salían aprobados impresionantes, tan difíciles de entender como imposibles de explicar; profesores (y esto desgraciadamente lo he vivido yo) que te dicen cuando estás a solas con ellos en su despacho, y con una frialdad capaz de helarle la sangre a un pingüino, que no aprobarás su asignatura mientras sean ellos los que la impartan. No sé, podría poneros mil ejemplos y os aseguro que a cual más asombroso. A mí personalmente no es la relación profesor-alumno la que me ha dejado mala impresión (que para el sabor de boca que llevaba del instituto, en el que había llegado a hacer verdadera amistad con un par de profesores, también salí bastante &quot;asqueado&quot;), sino la relación entre compañeros. Yo puedo decir que hay demasiada competitividad en un mundo en el que si todos nos tendiésemos una mano, saldríamos beneficiados. A fin de cuenta, el que nació para no bajar del 9&#039;5 , no lo hará por más que te deje sus apuntes, ¿no? He hablado con amigos que pertenecen a promociones posteriores a la mía, y aunque las distancias entre alumnos parecen haberse acortado algo, aún sigue existiendo esa competencia sin sentido y desmesurada. Espero que todo cambie.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>No quisiera que el que leyera esta opinión pensara ni tan siquiera de forma accidental que es a la facultad en sí, a la institución a lo que voy a hacer referencia. La universidad de Huelva, en comparación con otras universidades de España es de muy reciente creación (se independizó de la Universidad de Sevilla, con la que compartía distrito académico, en 1992), por lo que no es que aún esté creciendo, es que hace poco que nació y le queda un largo camino hasta llegar a ser &#8220;adulta&#8221;. No sé si ha sido esta circunstancia, la carencia de un entorno propiamente universitario, y la consecuente ausencia y falta de hábito de aquellos que de una u otra manera se encargaron de &#8220;inaugurar&#8221; nuestra universidad, lo que ha hecho que la gente no haya sabido vivirla como tal. ¿Sabéis? Después de terminar mis estudios académicos, he de decir que fue en el instituto donde pasé los mejores años (tomando como términos de la comparación mi paso por el colegio, el instituto y la facultad de humanidades), y si me hubieran dicho esto antes de ingresar en la universidad, no me lo habría creído. Después de pasar cuatro años extraordinarios (con sus esperados altos y bajos) en el instituto pensé que si aquello me había marcado, qué huella no me dejaría la universidad, donde supuestamente te formas ya no como estudiante, sino también como persona. Para nada. Lo cierto es que tras pasar mi etapa de adolescente rodeado de compañeros que a la larga se convirtieron en muy buenos amigos, y con los que compartí momentos entrañables, mi paso por la universidad ha significado un tremendo paso atrás en las relaciones estrictamente humanas. Jamás llegué a pensar que un grupo de amigos pudiera enfrentarse entre sí por un puñado de apuntes, que hubiera tanta envidia corrosiva que pudiera dinamitar amistades de años, o que se hicieran, curso tras curso, grupos cerrados a los que pertenecías o desde los que eras denostado precisamente porque no estabas a su altura: económica, cultural, social, etc. No podéis ni imaginar con la de hipocresía con la que chocas&#8230;caras sonrientes a un profesor al que constantemente vilipendias sin ningún tipo de remordimiento mientras éste no está presente; revisiones de exámenes de las que salían aprobados impresionantes, tan difíciles de entender como imposibles de explicar; profesores (y esto desgraciadamente lo he vivido yo) que te dicen cuando estás a solas con ellos en su despacho, y con una frialdad capaz de helarle la sangre a un pingüino, que no aprobarás su asignatura mientras sean ellos los que la impartan. No sé, podría poneros mil ejemplos y os aseguro que a cual más asombroso. A mí personalmente no es la relación profesor-alumno la que me ha dejado mala impresión (que para el sabor de boca que llevaba del instituto, en el que había llegado a hacer verdadera amistad con un par de profesores, también salí bastante &#8220;asqueado&#8221;), sino la relación entre compañeros. Yo puedo decir que hay demasiada competitividad en un mundo en el que si todos nos tendiésemos una mano, saldríamos beneficiados. A fin de cuenta, el que nació para no bajar del 9&#8242;5 , no lo hará por más que te deje sus apuntes, ¿no? He hablado con amigos que pertenecen a promociones posteriores a la mía, y aunque las distancias entre alumnos parecen haberse acortado algo, aún sigue existiendo esa competencia sin sentido y desmesurada. Espero que todo cambie.</p>
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